Friday, April 03, 2009

NY... El regreso

Finalmente todo lo bueno en algún momento termina y ésta no fue la excepción.
Sigo convencida de que me encanta NY!!!.
El viaje fue muy padre, tranquilo, sin preocupaciones, intentando disfrutar más que visitar muchos lugares. Finalmente fueron sólo 3 días allá ya que los traslados quitan un día. Y lo mejor fue la compañía!.
El viernes a las 6:30 am estuvimos en el aeropuerto de esta ciudad aunque el vuelo salía hasta las 9 am. Gracias a que "G" es un viajero frecuente se consiguieron ascensos en el vuelo en primera clase y pudimos esperar en el Salón Premier bebiendo café mientras abordábamos. Yo como de costumbre, tuve que hacer la visita obligada en el Duty Free, aunque a diferencia de otras ocasiones, en ésta sólo compré un blush que necesitaba (no cabe duda que son tiempos de crisis, je,je). Ese día fue prácticamente de traslado ya que ahorita existen dos horas de diferencia y cuando aterrizamos eran ya las 4 pm hora de allá, vino migración y había muchos vuelos que estaban llegando así es que ahí perdimos un buen rato. Finalmente vino la parte más divertida: escoger el medio de transporte al aeropuerto, ¿por qué no un Shuttle?... Recomendación: Si van dos personas No lo tomen!!!, el ahorro es de solamente 10 - 15 dólares (no valía la pena) y el tiempo que hicimos para llegar a nuestro hotel fue de 2 1/2 hrs, a diferencia de un taxi que hubiese hecho 45 min. o 1 hora como máximo. Cabe aclarar que nos tocó un chófer bastante bruto que no hizo bien su ruta y perdimos mucho tiempo. Al final el lado positivo que veíamos era que teníamos City Tour incluido (je,je... Esto se llama justificación).
Lo primero que hicimos fue ir a cenar a un lugar que nos recomendaron enfrente del hotel y nos pareció bastante bueno y lo obligado era pedir una copa de vino tinto para desestresarnos del coraje que teníamos por haber tomado el shuttle ya que de haber llegado más temprano hubiésemos podido llegar a alguna obra de teatro como teníamos pensado.
El sábado por la mañana, decidimos visitar el MoMa y de ahí pasar a comprar boletos para alguna obra de teatro. Conseguimos para "Wicked" ese día en la noche y para "El Rey León" el domingo a las 3pm. Confieso que "Wicked" no me pareció tan espectacular como dicen por ahí, sin embargo es la que está de moda y es un poco diferente, sinceramente no la volvería a ver. Saliendo del teatro nos fuimos a cenar a un lugar de carnes que estuvo Delicioso, la cena merecía pedir vino y estar tranquilos, creo que la disfrutamos mucho.
El domingo amaneció lloviendo y "G" me cumplió el capricho de llevarme a Queens a un "Target" ya que yo llevaba dos años sin ir a Estados Unidos y esa tienda me encanta por todo lo que se puede encontrar para la casa. Hoy puedo decir que fue un capricho haber ido y lo que compramos no valía la pena para haber perdido la mañana ahí, sin embargo fue mi capricho y me lo cumplieron. A las 2:30 salimos corriendo a tomar el metro para llegar al Teatro. Saliendo de la obra nos fuimos a caminar por la 5a Avenida y según nosotros sería el día de shopping, lo que no consideramos fue que las tiendas en esa zona cerraban entre 6 y 7 por ser domingo y lo único que hicimos fue caminar y caminar hasta llegar a un restaurante que nos habían recomendado para comer-cenar. Llegamos a la cafetería de "Serendipity" (la de la película que me gusta tanto) y cuando vimos el Menu nos dimos cuenta que no servían vino tinto, así es que decidimos cenar en el primer lugar que se nos atravesara en donde hubiese vino y luego pasar a Serendipity por el café y el postre ya que los postres ahí son espectaculares y enormes.
El lunes nos tocó visitar toda la parte financiera y el Muelle 17, fuimos a la zona Cero que ya está en construcción. Pensaba en lo diferente que ha sido visitar esa parte en mis tres viajes: en el primero con las Torres Gemelas, el segundo con un hueco y sin que definieran que se haría ahí y ahora en plena obra. Comimos en el muelle con vista al puente de Brooklyn y nos tocó un atardecer espectacular. "G" que tiene genes nipones se le ocurrió la idea de cruzar a pie el puente de Brooklyn, nunca pregunté la distancia pero sé que fue el ejercicio obligado y que desde que lo iniciamos hasta que llegamos a Soho hicimos dos horas ya que había que ir tomando fotos poco a poco. El anochecer desde ahí fue espectacular y lo malo era el viento que hacía ya que de por sí hacía frío y en el puente se sentía peor. Esto nos llevó a que nuestro siguiente destino fuera Soho. Ya era de noche y pudimos caminar un ratito aunque el frío estaba tremendo así es que terminamos cenando en un restaurante bien rico conocido como "Baltazar". La vez pasada habíamos cenado ahí y esta vez no pensábamos regresar pero las circunstancias nos llevaron a ese lugar.
El martes fue para hacer maletas y regresar a la triste realidad.
A pesar de mi enfermedad en el viaje pasado creo que conocimos más. Sin embargo en este viaje hicimos cosas diferentes y lo disfrutamos más, el plan fue mucho más tranquilo y de ir haciendo lo que se nos antojaba. Ayudó mucho que ahora la relación se está estabilizando mucho y esto contribuyó para hacer de viaje algo muy bonito y que nos quedaran ganas de regresar.
Y el lema que tuvimos durante todo el viaje fue "El que convierte no se divierte", así es que mejor no hacíamos la conversión de lo que nos costaba cada comida o traslado porque si no hubiésemos sufrido mucho... Esta vez NY me pareció mas caro, pero sigue teniendo su encanto!.
Ahhh! se me olvidó comentar que en nuestro hotel todos los días al abrir la ventana teníamos enfrente al Empire State Building y la vista era espectacular!!!

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Friday, March 20, 2009

New York, New York...

Hasta el momento es mi ciudad favorita!.
Cuando estaba en la Universidad tenía el gran sueño que algún día sería una ejecutiva financiera que trabajaría en Wall Street. Me apasionaban los temas financieros relacionados con la Bolsa de Valores. Estaban de moda los "yuppies" y yo soñaba con ser uno de ellos, creo que ese mundo bursátil que yo idealicé fue el que me llevó a estudiar la carrera de Finanzas, a pesar de que mi padre se empeñaba en que estudiara Medicina, hasta que un día se dio cuenta que cuando veo sangre me desvanezco y no soy una buena ayuda en un accidente ya que ante una situación así me paralizo y lejos de ayudar termino estorbando.
Mis papás fueron "viajeros", disfrutaban mucho hacerlo y tenían los medios para complacer sus gustos. El país favorito de mi papá fue Japón y a mi mamá la recuerdo hablando maravillas sobre Estambul. A pesar de que viajaron mucho nunca les llamó la atención ir a Nueva York, recuerdo que en mi adolescencia estuvimos algunas horas en el aeropuerto de esa ciudad y nunca hicieron el mayor intento por quedarse un día, yo les pedía que por favor nos quedásemos a conocer la ciudad ya que me entusiasmaba mucho la idea y sólo obtuve un definitivo "NO!".
Conforme crecía NY seguía siendo la ciudad que querría conocer, aunque estaba la época en que tenía fama de ser una ciudad muy cara y además peligrosa.
Cuando estaba casada y empezaron a salir las promociones aéreas, recuerdo que vi una a NY y no dudé en comprar los boletos, lo que venía después era conseguir un hotel no tan caro. Mi sueño por fin se haría realidad, sin embargo ese viaje no fue lo que yo esperaba ya que no hubo tiempo de visitar ningún museo, a mí una semana antes me habían hecho un legrado por que perdí un bebé y mi estado de ánimo andaba por los suelos, antes de perder al bebé y me mandaron reposo mi mayor angustia era si podría viajar a NY porque el viaje ya estaba planeado. Recuerdo que el bloqueo me lastimó un poco la columna y el vuelo de ida fue muy incómodo ya que el dolor no me dejaba estar agusto. Mi jefa me propuso que ella me pagaba las noches de hotel siempre y cuando fuera a una feria textil y visitara proveedores, así es que el viaje terminó siendo más de negocios que de paseo. Lo único que me dejó ese viaje fue el recuerdo de visitar la Estatua de la Libertad, conocer las Torres Gemelas y el centro comercial subterráneo que había debajo de ellas, ver la obra de "El Rey León" y haber conocido el lobby y el bar del Hotel "The Plaza" que era un ícono neoyorquino. Regresé con pocos recuerdos de ese viaje y con la sensación de que no había conocido nada ni se había cumplido mi sueño.
Conforme veía películas con escenas neoyorquinas empezaba a soñar con la idea de visitar Nueva York en mi cumpleaños (el 4 de julio) y en Navidad. Y una de ellas ya se hizo realidad!.
Cuando empezamos a ser novios "G" y yo, nos dimos cuenta que disfrutábamos mucho viajar juntos, una escapada a Houston y una visita de mi parte a España mientras él estaba estudiando allá nos dieron bastante idea de lo que queríamos conocer juntos.
Recuerdo que en una de las escapadas que él se dio de España a México para visitarme, un día se perdió y se fue a Aeroméxico solo ya que yo seguramente estaba trabajando. En cuanto regresó a España me hizo llegar a través de su hermana nuestros boletos para irnos a NY en julio para celebrar mi cumpleaños... Wow! No lo podía creer!. El pobre regresaría a dejar maletas y a hacer una ligera para irnos a NY a celebrar mi Cumpleaños!.
Ese viaje para mí fue la primera vez que conocí esa ciudad a pesar de que el viaje tuvo alguno que otro inconveniente. Fuimos al "Met", hicimos pic nic en Central Park, caminamos y caminamos muchísimo, comimos delicioso, nos hospedamos en el Waldorf, vimos "Mama Mia" y compartimos momentos muy agradables mientras se pudo. Ese viaje tuvo un inconveniente: mientras estábamos allá se me manifestó salmonella y yo no tenía idea de lo que me pasaba, hubo un día en el que sólo quería dormir, recuerdo haber estado tomando el brunch y yo durmiéndome en la mesa, afortunadamente estábamos a lado del hotel y yo me fui a recostar un rato más. Me pesaba mucho estar así y no sabía bien que tenía, para mí era un desperdicio estar toda una mañana acostada sin poder hacer nada. El estómago se me empezó a complicar y empecé a no poder tolerar gran cosa de comida. Llegó mi cumple y no pudimos ir a comer ni a cenar a algún lugar rico ya que a mí me hacía daño todo. Lo único que sí pudimos hacer fue irnos al Bar del hotel "Marriot Marquis" para contemplar desde el mirador los fuegos artificiales, yo bebí un "Cosmopolitan" y nada más. El pobre "G" era cliente frecuente en la farmacia, teníamos una casi enfrente del hotel y casi a diario iba por un medicamento diferente ya que yo tenía algún síntoma distinto. En la balanza creo que disfruté mucho el viaje, por fin sentía que había conocido NY pero me regresaba con ganas de más, de regresar.
Y pues las cosas pasan por algo y sólo sé que en una semana (si Dios quiere) estaremos otra vez volando para allá. No hemos organizado ni planeado nada del viaje, hemos hecho lluvia de ideas sobre lo que queremos visitar y estoy segura de que al final regresaremos muy contentos del viaje por que la relación y la comunicación entre nosotros va "viento en popa" y eso ayudará para disfrutar más de todo. El inconveniente ahora será el tipo de cambio, de por sí NY es una ciudad carísima, sin embargo estamos conscientes de la situación y de que deberá ser un viaje al que le saquemos el mejor costo-beneficio...
Sólo sé que ya falta poco.

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