Sunday, January 04, 2009

Finalmente, Todos Regresan

Hace poco tiempo comía con un par de amigas, ambas divorciadas/separadas y comentaban sobre un libro que estaban leyendo y se titulaba algo así como "Finalmente, Todos regresan". La historia de ellas es bastante parecida (incluso me atrevería a decir que es similar a la de muchas mujeres divorciadas): Ambas eran independientes antes de casarse, se casaron, se dedicaron al hogar, se enfocaron en ser mamás y un día sus maridos les dijeron que ya no las amaban. Finalmente ambas descubrieron que ellos estaban enamorados de una colega del trabajo (no de la misma, obvio) y en pocas palabras las habían dejado por "otra". Vivieron el sentimiento de abandono de la pareja y en medio de la tristeza y el dolor tuvieron que salir adelante.
Me sorprendió cuando una de ellas decía: " Qué bueno que regresen, yo espero que mi Ex pronto recapacite y regrese a mí y a su familia"... La otra simplemente dijo "Tristemente regresan, yo prefiero que no lo hagan".
¿Porqué una sigue a la expectativa de que su pareja regrese y la otra no?.
Siempre pensé que mi amiga la que había dicho "tristemente..." había estado a la expectativa de que su Ex regresara ya que me había tocado vivir de cerca la separación y de verdad que le costó mucho trabajo superarlo. En las últimas conversaciones que tuve con ella la he percibido como una mujer que abiertamente quiere una relación de pareja (creo que todas la queremos) y no ha sido fácil para ella salir adelante, sin embargo poco a poco lo ha ido logrando y confieso que me sorpendió mucho cuando me dijo:
"Krisalys, hace poco me enteré que mi Ex terminó con su pareja, de hecho ya no están viviendo juntos, tanto él como mis hijos me lo dijeron. A raíz de que terminó con ella hemos salido más en familia, hemos salido a comer y a pasear todos. Un día me dijo que siempre me había querido, que ahora otra vez yo era la mujer de la que se había enamorado y me preguntó que por qué no intentábamos regresar ya que después de todo eramos una familia"...
Conociéndola, yo pensé que lo siguiente que diría sería que está en proceso de regresar con él y cuando le pregunté cómo se sentía y qué pensaba su respuesta fue: "Cuando me lo dijo, a una parte de mí le agradó la idea, aunque se que esa parte se llama Ego. Sin embargo, le respondí -Para mi no fue fácil superar el abandono que sufrí cuando te fuiste de mi vida, no fue fácil aceptar que tú ya no estabas en el mismo barco que yo, me ha costado mucho trabajo y terapias superar ese hecho. Ahora he aprendido a verte como el padre de mis hijos y como la persona que eres, y te tengo un gran cariño como persona, pero no puedo regresar contigo porque en el fondo creo que tienes broncas internas que no has arreglado y además no creo que me ames y me da miedo que me vuelvas a abandonar, lamentablemente no puedo confiar en tí otra vez. Eres y serás el padre de mis hijos y quizá un buen amigo, pero nada más, y aunque me siento sola no creo que valga la pena regresar contigo"...
Después de escuchar eso me quedé pensando en dos perspectivas:
1. ¿Porqué ellos regresan?, ¿Qué los motiva?, ¿Porqué si dejaron de amar a la Ex quieren regresar?, ¿Es soledad, sentimiento de culpa, deber ser?...
2. ¿Porqué ellas están a la expectativa de qué regresen?, ¿Es baja autoestima?, ¿Miedo a la soledad?, ¿No haber encontrado a alguien más?...
Parece ser que es un tema más común de lo que parece y conozco casos en los que hay parejas que se han divorciado y regresan y viven felices. Desde mi punto de vista creo que si el Amor es lo que los motiva a regresar pues sería el único argumento válido. Sin embargo, es un tema que me deja con muchos cuestionamientos y no les encuentro respuesta.

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Monday, June 23, 2008

Lista para la siguiente pareja…

¿Cuándo sabes que estás listo para tener otra relación de pareja con alguien más?...

En la mayoría de los casos cuando se da la separación, es frecuente que antes de separarse alguno de los dos ya esté saliendo con alguien más y esté convencido de que esa nueva persona es su gran amor.
Hay otras personas que evaden su dolor saliendo a divertirse de manera frecuente con sus amistades, no buscan una relación formal pero sí algunas placenteras del momento. No quieren un compromiso, pero sí pasarla bien. Suele ser una situación más común en los hombres aunque a las mujeres también nos suelen pasar situaciones así y en algunos casos, nuestra naturaleza tiende a seguir buscando inconscientemente a alguien estable que nos de amor y “apapache” en estos momentos.
Una terapeuta solía decir que es muy común que la primera pareja después de la separación, suele ser la que te “abre los ojos” pero no la que se convierte en la definitiva, sin importar si en ese momento sientes que esa otra persona es el amor de tu vida. Mencionaba que esas parejas son conocidas como “tablitas” ya que son como la “tablita” de la que te aferras cuando te está llevando el río en la corriente. Hay quien también las conoce como “relaciones puente” ya que son como el puente que te ayuda a cruzar de un lado a otro.
A las personas en general no nos gusta estar solas, y si no sales o buscas alguna distracción después de la separación, se corre el riesgo de caer en un estado depresivo el cual llega a perjudicar más a la persona.
Creo que cada quién desde su perspectiva debería vivir y sufrir su duelo, pero también es fundamental encontrar la ayuda necesaria para ver en qué fallaste ya que la ruptura conyugal fue por culpa de los dos.
Una vez que vives el duelo, dejas de victimizarte y pierdes los sentimientos negativos hacia la otra persona, viene la parte más difícil: Enfrentarse a uno mismo.
En lo personal creo que si no me hubiera separado quizá nunca habría reconocido todas las fallas internas que tengo como persona (sé que son muchas) y lo difícil que puede llegar a ser para una pareja convivir conmigo. También se que tengo aspectos muy valiosos, pero antes de mi ruptura veía mucho mis cualidades y muy poco mis defectos, en cambio ahora, soy más consciente de mis fallas e intento cambiar lo que no me gusta de mí, lo cual no es fácil.
En realidad no sé cuándo se está listo para entablar otra relación, lo que sí creo es que, es importante en el proceso (acompañada o sola) ir haciendo un autoconocimiento para perdonar y sanar todas esas heridas que traemos en el fondo de nuestro corazón para ser mejores personas.
No importa que no seas la persona perfecta, lo que importa es estar en una continua lucha por ser cada vez mejor.

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Thursday, June 12, 2008

El Aspecto Económico

Vaya tema!. Hay un dicho que dice “Cuando el dinero sale por la ventana el amor va atrás de él”, ¿será cierto?...
Existen parejas que han entrado en crisis por algún aspecto económico y eso ha conllevado a la ruptura de la relación.
Cuando una pareja se separa suele vivirse una realidad: Para la Ex Esposa el dinero que le den nunca será suficiente. En cambio, desde mi perspectiva, en el caso del Ex Esposo se pueden dar tres aspectos:

  1. En el primero el hombre da lo que le corresponde dar, de acuerdo a un convenio de divorcio y a un asesoramiento legal, y ni un peso más. Incluso hay los que si pueden, dan menos de lo acordado ya que tienen la firme convicción de que los hijos son de los dos y a ambos les corresponde enfrentar la parte económica de los mismo y no sólo a ellos.
  2. En el segundo aspecto existen los que suelen ser generosos de más. No importa cuál haya sido la pensión que estipule el juez, la mayoría por un sentimiento de culpa hacia los hijos y quizá también hacia la Ex, terminan apoyando económicamente en lo que más se puede. Ellos quieren seguir siendo los proveedores únicos de la familia y no les importa que la mujer trabaje y tenga también ingresos, para ellos el tema es proveer lo más que se pueda. En lo personal creo que algunos piensan que así sentirán menos culpas, pero esto es sólo mi opinión.
  3. El tercer aspecto es aquél en el que no importa que haya hijos de por medio, la mujer con tal de divorciarse no recibe pensión alguna. Hay algunos que al principio apoyan un poco, y en cuanto pueden “abandonan” a la familia, sobre todo cuando ellos rehacen su vida con alguien más y al tener un nuevo compromiso ya no les alcanza para “mantener” dos casas. La Ex esposa acepta con tal de no tener ninguna liga hacia la otra persona.

No importa en cuál de las situaciones se encuentre la Ex Esposa, es un hecho que se quejará porque no le alcanza lo que recibe de pensión, ya que no será igual al nivel de vida que tenía antes de la separación. La mayoría de las pensiones alimenticias se estipulan al haber hijos de por medio, ya que si no los hubo, difícilmente la mujer recibirá alguna pensión, aunque como en todo, hay sus excepciones.

Es curioso cómo en este tema hasta la mujer que parece más tranquila y que aparenta no darle tanta importancia al dinero suele repelar cuando se llega a este aspecto... Alguna vez un buen amigo que se estaba separando me comentó “Mi esposa no va a objetar por el tema del dinero, para ella eso no es importante, se preocupará por que yo no desatienda a los hijos, pero por el dinero no tendrá ninguna objeción”… Pasaron unos cuantos días y de repente me comentó “Ya me hizo cuentas y quiere que le de casi todo lo que yo gano, ya que según ella le corresponden la mayoría de mis ingresos sin importar si son fijos o variables”…Finalmente llegaron a un acuerdo y a una pensión generosa por parte de él (en mi opinión) y esa Ex Esposa sigue pidiéndole al Ex que la apoye frecuentemente con gastos extras... y él lo sigue haciendo.

No es nada fácil para las mujeres ni para los hombres llegar a un acuerdo en el tema económico, para ambos van costos implícitos de por medio. El costo de la mujer va por un lado en función de que si antes no trabajaba y estaba acostumbrada a estirar la mano para recibir lo que necesitaba pues será un hecho que las cosas ya no serán así, e incluso en la mayoría de los casos tendrá que trabajar para enfrentar en su totalidad los gastos económicos para poder seguir teniendo un nivel de vida parecido al que tenía mientras vivía con su pareja. Y viene otro costo mayor que va más ligado al aspecto emocional. No importa lo independiente que uno pueda ser, socialmente nos han inculcado la idea de que el hombre es el proveedor del hogar y es el que nos brinda seguridad en ese sentido. Si ese hombre ya no está en la familia, pues se suele sentir un miedo e inseguridad con respecto a este tema, suele ser un sentimiento muy común por haber sido educadas como lo hemos sido hasta la fecha.
Para el hombre tampoco es fácil el tema, ya que al salirse de su casa tiene que pagar otro lugar en dónde vivir, y todos los gastos que eso conlleva, en primer lugar pasará la pensión a la familia, y en segundo lugar deberá acostumbrarse a vivir con la mitad. En muchas ocasiones se tendrá que privar de cuestiones accesorias y de ciertos “placeres” que se podía dar en mientras estaba en el matrimonio.
En Estados Unidos se ha dicho mucho que una de las razones de la actual crisis económica suele ser en gran parte el alto índice de divorcios ya que ahora por familia divorciada tienen que haber dos casas, dos refrigeradores, dos autos, dos lavadoras ya que cada uno de los Ex cónyuges necesita todo lo necesario para vivir y esto incrementa el consumo y desfavorece el ahorro.
Este tema es el que suele ocasionar más pleitos al momento del divorcio, hay parejas que han llegado a inventar historias con tal de quedarse con algo más… Al final, al no llegar a un mutuo acuerdo los que terminan ganando son los Abogados, y la pareja sólo se desgasta y pierde recursos.

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Wednesday, June 04, 2008

Saber cerrar el Libro...

Lo primero que quiero comentar es que estos pocos posts sobre el tema para mí ya han valido la pena porque una persona que los ha leído me acaba de comentar que hace poco tiempo estuvo a punto de separarse de su pareja, y después de estar leyendo estas reflexiones y algunas de las consecuencias a las que nos lleva el divorcio, ha elegido seguir en su matrimonio. Por lo que me comentó no ha sido fácil el proceso de seguir con su pareja, sin embargo, hoy está consciente de que rescatar su matrimonio será lo mejor para todos los miembros de la familia.
Muchas Gracias a Irene Jansen por su valiosísimo post. Sé que no volverías a repetir una situación de tanto estrés para tí, sin embargo lo que estaba en juego de tu ex pareja era su futuro y esto podría haber sido una decisión decisiva (aquéllas que pueden cambiar nuestro destino) en su vida... No es lo mismo que alguien tenga dudas para terminar con su pareja por razones que no son decisivas como puede ser el cumpleaños de algún hijo, o el de la ex, o el aniversario o bien las navidades, como sea estos eventos serán importantes pero se repetirán en la vida de la persona. Como le sucedió a Ted, quien terminó en dos ocasiones con Natalie en su cumpleaños, es un hecho que cuando alguien decide terminar una relación, el "terminado (a)" llorará como una "Magdalena" y vendrán apareciendo los diferentes sentimientos de los que hemos hablado un poco.
Yo tampoco me considero una autoridad sobre este tema, lo único que pretendo es compartir mi experiencia y la de personas cercanas a mí con la finalidad de que entre todos nos pudiésemos enriquecer del tema.
En el momento de la ruptura no importa el argumento que te den, puede ser tan sincero o falso como sea posible y de todas maneras dolerá mucho. Es común que se lleguen a decir frases como: "Ya no te amo, hace tiempo que lo dejé de hacer", "No eres tú soy yo y necesito definir lo que quiero", "Estoy enamorado de alguien más", "Me he dado cuenta de que a tu lado no puedo ser feliz y además siento que no te hago feliz", "No eres lo que yo esperaba como pareja", "No puedo darte lo que tú necesitas", etc, etc. Es un hecho que cualquier ruptura dolerá ya que difícilmente se llegará a una separación de mutuo acuerdo, como en alguna vez mencionaba Centrífugo, en donde decía que lo ideal era que la ruptura fuese un mutuo acuerdo. En lo personal hasta la fecha, no conozco algún caso así, lo que he visto ha sido que alguno de los dos o los dos quedan muy lastimados al principio.
En la separación o ruptura hemos hablado de diversos sentimientos negativos como odio, enojo, ira, celos, entre otros. Pero también en ocasiones se llega a albergar una esperanza y se llega a creer que lo que la otra persona dijo no era en serio, nos convencemos de que "me ama mucho y esto se le pasará pronto". Las mujeres tendemos a ser muy de este estilo, una vez que se nos pasa un poco el enojo, creemos que él nos va a buscar y nos va a pedir perdón por haber terminado con nosotros. Si se llega a dar el caso de que te busque y no te dice lo que tú esperabas pues se han dado situaciones en las que alguna llega a reclamarlo "Creí que me buscarías para pedirme perdón y que regresáramos". No sé si nuestro orgullo, ego, o miedo es lo que nos motiva a asumir esta postura. En cambio, cuando un hombre es terminado lo primero que trata de hacer es enojarse y echarle la culpa a otros de su ruptura, difícilmente alberga la esperanza de que lo buscarán para pedirle perdón y en general, suelen ser personas que pueden "cerrar el libro" fácilmente. Algunos se refugian en la parranda y con los amigos, otros sólo buscan a quién ligar, y hay quiénes salen para conocer chicas y volverse a enamorar para así darse cuenta de que la Ex no era tan maravillosa. Algunos estudios dicen que cuando un hombre enviuda, en la mayoría de los casos, en menos de dos años ya tiene una pareja, en cambio, si una mujer enviuda es más probable que aprenda a estar sola durante mucho tiempo, ¿será cierto?.
A las mujeres nos cuesta mucho trabajo "cerrar el libro", en lo personal considero que para mí es muy difícil hacerlo ya que mi corazón y quizá mi miedo me envían el mensaje de "Te ama y regresará", lo cual creo que suele ser una utopía. No hay mucho que racionalizar ante ciertas palabras ni por qué negar los acontecimientos tal y como sucedieron. Sinceramente no entiendo por qué nos cuesta tanto trabajo entender que si alguien te dice "Hace mucho que boté la toalla (expresión mexicana para afirmar que ya no quería estar en la relación) y la levanté en varias ocasiones por sugerencia de algún terapeuta o tuya, pero esta vez ya no estoy dispuesto a volverla a levantar..." ¿Qué mensaje no nos queda claro de eso que parece tan lógico?, ¿Por qué seguimos albergando esperanzas ante frases así o ante un "Ya no Te Amo, hace tiempo lo dejé de hacer"?...
Pues sinceramente no tengo la respuesta, tengo una hipótesis y creo que nuestros propios miedos nos impiden aceptar nuestra realidad. Es más común que la mujer después de una ruptura o separación vaya a alguna terapia o curso, lea algún libro, platique del tema con sus amigas. Nos educaron para buscar en la pareja seguridad y cuando de repente esa seguridad en nuestras vidas se ve alterada, llegamos a sentir que se nos derrumba el mundo. Yo soy una de esas personas en las que parezco ser muy independiente pero en realidad no lo soy tanto en el tema de la pareja y si en un momento dado percibo que mi seguridad se ve alterada en algún ámbito que es importante para mi, pues llego a entrar en crisis ya que mi personalidad ha sido más de planear, controlar y me considero alguien con poca adversión al riesgo. Es parte de mi temperamento y quizá el ser así y haber escogido parejas opuestas a mí en este sentido, es lo que me ha llevado a que las relaciones terminen.
En cambio los hombres son más simples y son pocos los que llegan a ir a una terapia para enfrentar sus propios miedos, ellos parten de la base de que no han hecho nada incorrecto y no son tan complejos como nosotras.
Para una mujer suele ser más difícil "Saber cerrar el libro" ya que llegar a esta parte implica enfrentarse a los propios miedos e inseguridades, y será necesario hacerlo para poder llegar nuevamente a una hoja en blanco en la que se pueda escribir una nueva historia... En algún curso de Logoterapia alguna vez me dijeron "Hay ocasiones en las que queremos que se abra a la fuerza una puerta y perdemos de vista que existen otras puertas que son más fáciles de abrir, sólo necesitamos no aferrarnos a esa que nos está costando tanto trabajo".

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Thursday, May 29, 2008

Víctima - Verdugo: La Otra Perspectiva

Por Irene Jansen
Es curioso escribir posts sobre estos temas de interés general, como si una fuese una autoridad en algo, cuando en realidad no sabe de nada. En el caso de las rupturas, aquí donde me veis, sólo he vivido una, y fui yo la que rompió. Así que no sé hasta qué punto mi opinión os puede resultar interesante, pero como a la dueña de este blog le interesa, espero que estéis de acuerdo con ella.

No voy a hablar hoy del trabajo que cuesta, cuando llevas años luchando por una relación, darte cuenta de que no eres feliz, de que ya las promesas de futuro no te sirven porque no puedes seguir siendo infeliz con la esperanza de que en un mañana te tratarán como te mereces, de que no puedes dejarte a ti misma en stand by, de que ya no te ilusiona nada y simplemente sueñas con que de verdad sea posible empezar de nuevo, desde cero, que la libreta de los errores cometidos vuelva a estar en blanco, que no haya equivocaciones que reprochar ni deudas que pagar. No. Hoy voy a hablar del difícil momento en que sabes que quieres terminar una relación, y sólo te queda hacerlo.

Sabemos que en una relación no hay malos ni buenos, no hay víctimas ni verdugos, como ya nos explicó Krisalys, sino que todo depende de nuestra percepción de la historia. Está claro que el que rompe tiene mil reproches, pero en mi opinión sobre los reproches lo que prima es la sensación de absoluto desencanto, de desilusión, porque de pronto lo has visto todo con perspectiva y tienes claro lo que no quieres en tu vida. Personalmente yo no tenía ganas de hacer ningún reproche, sólo tenía ganas de que todo acabara cuanto antes.

Pero cuando decides terminar una relación sabes que vas a dar un duro golpe. Sobre todo cuando acabas una relación de tantos años, pues ya el otro te tiene por segura. Sabes que vas a ser el verdugo. E intentas hacerlo “bien”, hacer el golpe más suave. Porque todos pensamos que hay formas horribles, insensibles de romper una relación. Y queremos pensar que hay formas de romper “bien”. Y aquí es donde os pongo este vídeo:


www.Tu.tv


Hay rupturas más fáciles y las hay más difíciles, pero no hay rupturas buenas. No hay una manera de portarte bien con la persona a la que vas a dejar, de no ser su verdugo. Porque esa persona te verá siempre así, hagas los esfuerzos que hagas.

Y vuelvo a mi experiencia. Cuando me di cuenta de que no quería seguir con esa relación, sentí asfixia. No quería perder un segundo más. Pero quise hacerlo bien. Por eso, sabiendo que él tenía una prueba importante dos semanas más tarde, un examen en el que se jugaba su futuro, decidí esperar. Es lo más duro que he hecho jamás. Seguir comportándome como si no pasara nada, para que la situación no afectase a su rendimiento. Comprarle los billetes, reservarle el hotel. Animarle. Contenerme la rabia ante las humillaciones, las ganas de romper en ese mismo momento “y que se aguante si el examen le sale mal”. Hoy, sinceramente, no lo volvería a hacer, sufrí demasiado y para nada.

Mis amigas me notaban nerviosa, y, dos días antes, acabé contándoselo. Les pedí su opinión, y también me dijeron que era mejor de ese modo. Eso sí, cuando hizo el examen no quise esperar ni un segundo. Los errores cometidos para mí no importaban, era algo que tendría que analizar cada uno. Le di, como Ted en el vídeo, la razón más honesta: “me he dado cuenta de que ya no te quiero”.

Puse todos mis esfuerzos en darle, al menos, una buena ruptura. Pero dio igual. Porque me convertí en la persona fría y calculadora que se pasa dos semanas planeando una ruptura para dejar a la otra persona justo el día que aprueba su examen. ¿Pero es que hay un buen momento para romper? Ahora sé que no.

Los golpes no se pueden suavizar. Lo único que puedes conseguir es no sentirte un verdugo. Pero la otra persona siempre se sentirá la víctima.

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Friday, May 23, 2008

Los sentimientos hacia la Ex Pareja

He tenido muy abandonado mi blog, y en gran parte ha sido porque mi carga de trabajo ha aumentado últimamente y además estuve destinando parte de mi tiempo a un proyecto personal que al parecer no se llevará a cabo de momento…
En mi vida pues debo confesar que otra vez Estoy en Crisis: Ya estoy buscando trabajo! Finalmente platiqué con mi jefe y ya acordamos que empezaré a buscar opciones internas en el Grupo y por fuera, así es que como comprenderán esta situación me trae en un estrés superior al usual…
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Sigo esperando los comentarios de Irene Jansen con respecto al tema de Víctima y Verdugo, creo que su punto de vista nos dará otra perspectiva para analizar este tema.

Con esta posición de Víctima y Verdugo están muy relacionados los sentimientos que se tienen hacia la ex pareja. Al principio de la separación suele sentirse mucho enojo hacia la otra persona, se maximizan sus defectos y las virtudes que tenía la persona, suelen pasar desapercibidas. Sentimos que nosotros fuimos los que le echaron ganas a la relación y vemos al otro (a) como alguien poco comprometido con nosotros. Si se da el caso de que la separación se le atribuye a un tercero, pues el sentimiento de enojo hacia el (la) Ex suele ser mucho mayor, ya que además sentimos que nosotros no hicimos nada para que nos “pusieran el cuerno” o nos dejaran por “otra (o)”.
Las mujeres que tenemos hijos, por lo general nos preocupamos, por nuestros pequeños con el temor de que el Ex no se hará cargo de ellos, que los abandonará y será un irresponsable, etc. Aquí empezamos a recordar todas esas anécdotas sobre hombres que abandonaron a los hijos y empezamos a visualizarlas en nuestra propia vida. Y de verdad que en ocasiones, llegamos a creernos alguna que otra historia de terror que sin darnos cuenta fuimos formando maquiavélicamente en nuestra cabecita.
A los hombres que he conocido, les pueden llegar a suceder alguno de estos dos aspectos:
1) Hay quiénes se sienten culpables y arrastran un gran sentimiento de culpa hacia los hijos y quieren compensar el tiempo que no están con ellos a como de lugar, en ocasiones con regalos y en otras, intentando pasar en la medida de lo posible el mayor tiempo con ellos. Si es el fin de semana en que tienen a sus hijos, se olvidan de que tienen vida y adecuan su vida a la de sus hijos, no quieren que nadie los distraiga de ese tiempo que pasan con ellos, que nadie les llame por teléfono para que no les quiten el ni un segundo con sus hijos. Se desviven por llevarlos al cine, a diferentes paseos y si pueden los llevan de viaje. En el tema económico con la ex mujer, se vuelven sumamente generosos para que no les falte nada a sus hijos, asumen el rol de proveedores únicos, sin considerar el hecho de que la mujer también trabaje y tenga ingresos.
2) En cambio, también hay los que ven a los hijos sólo los días que les tocan, les da miedo llevarlos a su espacio a dormir, quieren tiempo para sí mismos y los hijos les impiden vivir su vida de solteros. No se sienten tan contentos de tener a sus hijos en casa y si tienen pareja, negocian con la Ex no tenerlos todo el fin de semana. En el tema económico, suelen ser menos generosos, ya que primero va la vida de soltero y después lo que tendrían que dar de pensión.

Para las Ex esposas nos conviene más tener a un hombre como el primer tipo, sin embargo, considero que ninguna de las dos situaciones es sana, ya que al final se termina perjudicando a los hijos. En el primer caso, porque lo normal es que los hijos se adecuen a la vida de los padres y no es sano tener tantos sentimientos de culpa por la separación. Y en el segundo caso, por que los hijos perciben que a los padres no les importan y se sienten abandonados.
Conforme va pasando el tiempo el enojo hacia la ex pareja va disminuyendo y dejamos de criticarlo (a) y hablar mal de él (ella). Incluso se llega al caso de pasar al extremo, se empiezan a reconocer las virtudes que tenía y se le atribuyen nuevas virtudes, algunas imaginarias, se le visualiza como “una persona sin defectos, que era muy valiosa” y muchas veces hay quiénes hasta se arrepienten de haber perdido lo que tenían ya que como sea, ninguna otra persona será mejor que el (la) Ex, además esa persona es la madre (padre) de nuestros hijos y todo podría ser otra vez maravilloso si se regresara a la vida de pareja. Creo que este momento es crucial, ya que es el momento de intentar ser objetivos y poner en la balanza si lo que te daba lo persona contra lo que no recibías de él (ella) era lo que tú esperabas en una relación, y si lo que tú le dabas era lo que la otra persona necesitaba y esperaba de la pareja. Hay parejas que al llegar a este punto se reconcilian, se perdonan y van hacia delante otra vez en la relación, con el compromiso de arreglar las fallas. Desde mi punto de vista creo que uno debe Elegir qué hacer y comprometerse con la decisión. Lo que no se vale, es seguir indecisos y cuando tienes una nueva pareja seguirle haciendo ver lo maravillosa (o) que era tu Ex y que cada vez que hables de esa persona sea para decir una serie de virtudes de las que antes ni siquiera reconocías que existían.
A la ex pareja no se le puede odiar eternamente, después de todo se tendrá una relación de por vida por el tema de los hijos, pero tampoco se puede seguir preocupado por sus necesidades y sentimientos, mucho menos cuando ya tienes a una nueva pareja, ya que esta última puede sentirse desplazada.
Últimamente he conocido personas a las que cuando hablan de sus ex parejas las percibo como arrepentidas de haberse divorciado o separado y sólo me pregunto ¿y si tanto le pesa por qué no vuelve a buscarla (o)? … Correrá el riesgo de que la otra persona le diga que ya no quiere regresar, pero es peor no intentarlo y seguir arrastrando ese sentimiento de por vida.

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Wednesday, May 07, 2008

El sentimiento de Víctima

Estuve unos días “desconectada” ya que el miércoles 30 de abril operaron a mi hijo de 3 años de una hernia. Todo salió muy bien afortunadamente, aunque los primeros días estuve dedicada a ser “enfermera de tiempo completo”. Desde el lunes ya regresé a mi oficina y he aprovechado para poner algunas cosas en orden que tenía pendientes. Pero como éste no es el tema de hoy continuaré.
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En el post anterior mencionaba algo sobre los sentimientos que llegas a tener ante la separación o ruptura de la relación. Hoy quiero hablar un poco sobre el binomio de Víctima–Verdugo que suele ser muy común después de una separación. Irene Jansen me comentó que a ella le entusiasmaba mucho hablar sobre este tema, por lo que espero que en cuanto tenga un poco de tiempo nos pueda compartir su punto de vista.

Considero que es común cuando se termina una relación de pareja, que ambos se victimicen, creen que la otra persona es un “verdugo” y que ellos sufren como consecuencia de las decisiones del otro(a). Si nosotros fuimos quiénes tomamos la decisión de la separación, ruptura o como quieran llamarle, nos hacemos un lavado de cerebro justificando el haber tenido que llegar a esa decisión como consecuencia de las acciones de la otra persona. Si la otra persona, es la que se siente abandonada, entonces tiende a hacerse la víctima justificándose en la idea de que ella no hizo nada y el otro (a) fue quien le abandonó sin razón alguna. Queremos encontrar a un culpable ya que nos sentimos con la tranquilidad de que nosotros no hicimos nada para que nos sucediera eso, acudimos a nuestros amigos para platicarles sobre la tragedia, incluso en ocasiones se busca a la propia familia para que nos tengan lástima y nos vean como “Pobrecito (a), tan bueno (a) que es y mira por lo que está pasando”…Si la familia es objetiva escuchará, apoyará y no tomará partido, pero si es una familia subjetiva de aquéllas que parecen muéganos, entonces le echará más tierra a la ex pareja y empezarán a generar resentimientos en contra de esa persona que ven como “Verdugo”.
Este binomio Víctima – Verdugo, no puede separarse ya que para que exista una víctima tiene que haber un verdugo y viceversa.
Desde mi punto de vista, creo que es natural asumir al principio de una separación esta posición, ya que para cualquier persona es más fácil echarle la culpa a alguien más que reconocer los propios errores.
El problema radica en el tiempo que uno quiera permanecer como Víctima. Existen personas que pueden permanecer en ese estado durante años (quizá toda su vida), y eso les impide enfrentarse a sí mismos y encontrar a alguien que realmente los ame, se escudan en el hecho de tener que afrontar las circunstancias porque no les quedó otra opción y se la pasan añorando lo bueno que tuvieron en el pasado. Suelen ser personas que no pueden disfrutar del presente y mucho menos creer en un futuro mejor.
En cambio, hay otras personas que viven su duelo en el tiempo que éste tenga que durar, y después deciden hacer lo más difícil: Enfrentarse a sí mismos y ver en qué fallaron. Cuando alguien asume este rol, al final crece como persona porque empieza a darse cuenta que la ruptura tuvo que ver con algo que él (ella) también hizo. El poder reconocer y aceptar las propias fallas nos ayuda a eliminar los resentimientos, a perdonar los agravios y a pedir perdón por aquello que uno hizo.
No existe una receta para llegar a este punto, siempre existen ayudas como pueden ser las terapias, lecturas, charlas, etc., y como dice el libro de “Todo (No) Terminó” de Silvia Salinas (mismo que les recomiendo a las personas divorciadas o separadas), al final nuestro único aliado será el Tiempo, ya que éste es el único que ayuda a sanar todas las heridas y a enfrentar los propios sentimientos.

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Friday, April 25, 2008

Reflexiones de Una Mujer Divorciada… Parte II

El Post anterior fue una pequeña Introducción al tema y como dirían en una Tesis, su justificación. Confieso que tengo una vaga idea sobre lo que quiero transmitir y no tengo un Indice, creo que éste, con las opiniones de todos (as) lo iremos haciendo sobre la marcha, por lo que les reitero que serán muy enriquecedores sus Comentarios.
…Comentaba que cuando me vino la idea del divorcio, lo relacioné en primera instancia con un sentimiento de Fracaso. Mi matrimonio duró legalmente casi 11 años, estuvimos juntos 9 años y hoy en retrospectiva creo que realmente mi matrimonio duró menos de 2 años… Algunas veces alguien me ha preguntado "¿Por qué seguir a lado de alguien cuando sientes que todo terminó?" y la respuesta es muy simple: Porque no quieres aceptar ni reconocer la realidad y por lo general, no te das cuenta que se ha destruido tu relación y no sabes cómo salvarla, llegas a creer que lo has intentado todo y ves que no sales adelante… así pasa el tiempo hasta que te sientes atrapado y “muerto en vida”.
En algunas ocasiones las personas tenemos una realidad ante nosotros y lo primero que viene a la mente es un Mecanismo de Defensa conocido como Negación, es muy común en situaciones de dolor o miedo para no querer aceptar la realidad como es.
En cambio el sentimiento de no querer fracasar, cuando fuiste educada en un ambiente tradicional, cuando conoces a muy pocas personas que son divorciadas y escuchas sobre ellas que son “fracasadas”, cuando desde niña tus padres ponen en ti altas expectativas y creces sintiéndote que puedes vencer cualquier obstáculo que se te presenta, te conduce a esas ganas de aferrarte a todo con tal de no ser eso que tú misma has juzgado: Fracaso.
Y no es el único sentimiento, también viene el Miedo. A pesar de que yo siempre fui independiente económicamente hablando, te da miedo estar sola. A las mujeres de mi época (y creo que actualmente se sigue haciendo con las niñas), se nos educa como a las que hay que proteger, solemos ser las “princesas” de nuestros papás. El padre (varón) sin darse cuenta en ocasiones tiende a ver como fuertes a los hijos varones y a cuidar y mimar a las niñas. Socialmente somos el sexo débil, a pesar de que hemos demostrado lo contrario (y de este tema se habló un poco cuando publiqué en noviembre del año pasado el post de “Mujeres Fuertes”). Suele ser más cómodo seguir en una relación de pareja, por muy disfuncional que sea, que tener que enfrentarte al mundo como divorciada. Como sea, al tener una pareja sientes que la responsabilidad recae en ambos, en cambio divorciada de repente te sientes sola frente al mundo.
No importa si la separación se dio por una infidelidad por parte de alguno de los dos, en los momentos de enojo y de ira te sientes traicionado por la persona que te abandonó, pero en los momentos de coherencia, a las mujeres nos vuelve a entrar ese miedo de estar solas. En situaciones así, llegas a tener sentimientos de tristeza, te lastiman tu ego, quieres averiguar quién es la “otra” y asumes un rol de víctima, aunque la mayoría de las veces lo que quieres es que él regrese contigo y si tu orgullo no es tan grande, puedes hacer hasta lo imposible por recuperarlo y perdonarlo. En cambio si un hombre es traicionado, también siente ira, le echa la culpa al “otro”, siente que abusaron de la fragilidad de su mujer y quiere a toda costa perjudicar a ese hombre que le robó lo que era suyo, le duele mucho su ego masculino y en lo personal creo que difícilmente perdona, más que nada por orgullo. También es cierto que una infidelidad de un hombre suele ser distinta ya que por lo general es causa de un enamoramiento o una “calentura” (como suelen decirlo), en cambio la infidelidad de una mujer, suele darse más por una vía emocional, y quizá cuando ya no se siente parte de una relación, raras veces se da por “calentura”, pero también se da… y este podría ser otro tema.
Lo primero que te sucede al separarte o divorciarte es que bajas tu nivel socio económico, y si eras una mujer “mantenida”, raras veces te dan una pensión que te alcance para mantener el mismo nivel de ingresos que tenías. Por lo general, la mujer tiene que trabajar (si no lo hacía) y esto implica dejar a los hijos en manos de alguien que te apoye (familia, ayuda doméstica, guarderías, etc). Esto conlleva a que el trabajo y el ingreso se convierten en una necesidad primaria y aunque te digan que la familia va primero, te vas dando cuenta que en la realidad no es así, ya que si no trabajas no te alcanza para vivir, ya que por muy generoso que sea el ex Cónyuge y se preocupe por darte una pensión justa, él también necesitará de sus ingresos para vivir y podrá asumir un rol de proveedor al cien por ciento con sus hijos, pero ya no contigo, porque se parte de la teoría que eres una persona adulta que también puedes trabajar y contribuir al ingreso del hogar, como lo hacen muchas otras mujeres actualmente. La pregunta que llegas a hacerte es ¿y en dónde está esa princesa a la que educaron diciéndole que todo lo tendría y que no sería jamás abandonada?... Hasta el momento no conozco a una sola mujer que al divorciarse no haya trabajado, que se haya quedado “conforme” con lo que recibe de pensión, y quizá la razón para trabajar no es solamente económica, también suele ser por un sentimiento de independencia y en ocasiones puede servir como terapia ocupacional.

Continuará…
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Comentario Posterior: Después de un intercambio de comentarios con Centrífugo en donde me hacía ver que lo mencionado daba para tres temas distintos, pude identificar por qué no los abordé. Si esto fuera un capítulo de un libro, considero que el tema que quise abordar son los "Sentimientos a los que te enfrentas al separarte, sin importar la causa de la separación". Es por esta razón que no quise profundizar ni en la infidelidad ni en las causas de la separación, que podrán ser temas para abordar después. Hoy me centraría en el sentimiento de Fracaso, Miedo al Abandono y Miedo para enfrentar la situación.

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Wednesday, April 23, 2008

Reflexiones de Una Mujer Divorciada...

Parte I
Desde hace tiempo he tenido la inquietud de escribir sobre este tema. Como todos saben, estoy divorciada y tengo dos hijos. Llevo más de dos años de terapias y varios libros leídos que me han ayudado a visualizar conductas, la mayoría mías pero otras también de personas con las que he interactuado. Algunas de mis amigas son solteras y tienen parejas divorciadas, aunque también tengo amigas divorciadas y otras separadas. (También conozco a muchas personas con relaciones "funcionales y estables").
Mi intención sobre estos escritos que haré (ya que no será un sólo post), serán con la intención de compartir lo que he visualizado y en ocasiones, he tenido que enfrentar con respecto al divorcio. Si a lo largo de estos escritos puedo ayudar a alguien para que entienda mejor la situación y conozca diferentes perspectivas, pues me sentiré por bien servida, y si de alguna manera puedo contribuir con esta experiencia para que alguien evite situaciones que conlleven al divorcio pues mejor aún. Y si solamente escribo por escuchar aquello que me gustaría leer pues así será.
Cuando se lee un libro es frustrante para algunas personas irse a leer el final, sin embargo, creo que aunque suene contradictorio mi deber es de una vez manifestar mi conclusión y postura con respecto a este tema: No soy una persona que promueva el divorcio, al contrario, no lo veo como la mejor alternativa por diferentes razones que explicaré en su momento, creo en la relación de pareja y en la fidelidad…
Esto lo aclaro para que desde un principio se entienda cuál será mi postura para este tema, quizá suene a que soy una persona “incongruente” por estar a favor de la pareja o del matrimonio, y ser una persona divorciada. Pero lo digo porque estoy convencida que por ejemplo una persona puede hablar maravillas sobre la “paternidad” pero si no es padre, le faltará la parte vivencial que le dará la pauta para tener experiencia en el tema. De igual forma, si no estuviera yo divorciada, creo que no podría hablar sobre algunas situaciones a las que me he tenido que enfrentar o bien, lo han hecho personas conocidas con quiénes he tenido alguna interacción y me han permitido compartir de manera anónima sus experiencias. Existen situaciones en las que uno cree que el divorcio es la solución para los problemas de pareja, y me he topado con gente que habla sobre el divorcio cuando ellos son personas solteras o en matrimonios bastante sólidos que no han vivido esta situación (y qué bueno por ellos).
Cuando pasó por mi cabeza la idea del divorcio lo primero con lo que lo asocié fue “Fracaso” ya que desde pequeña había escuchado la frase de “una mujer divorciada es una mujer fracasada”. En su momento no leí la bibliografía adecuada que me ayudara a entender el tema y además me desenvolvía en un ambiente en el que predominaban los matrimonios “funcionales”, aunque hoy los veo y no sé si en realidad son tan funcionales, pero ésta será otra historia...

Continuará…

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Wednesday, November 28, 2007

Trabajo y Vida personal... ¿En dónde está el límite?

¿Deberían influir las decisiones personales que uno toma en el trabajo?. ¿No dicen que las cosas del trabajo se quedan ahí y lo de casa también?...
Es un hecho que si una persona se queda sin trabajo pues repercutirá en su vida familiar, ya que el trabajo por lo general, es un medio que otorga recursos para que la familia salga adelante. Sin embargo, si alguien se queda sin algún miembro de la familia ¿influirá en su trabajo?...
Hace poco leía un artículo de una revista, que hablaba sobre ciertas estadísticas en las que decían que si un ejecutivo sufre la pérdida de su esposa o de alguno de sus hijos, baja su desempeño laboral (y suena lógico), sin embargo, también decían que si por ejemplo se muere la suegra entonces mejora su desempeño (¿será cierto?)...
Y hablando de trabajos pues veamos qué tanto les debe preocupar o interesar tu vida personal...
En muchas empresas existe una política de que si alguien casado(a) anda con alguien de la oficina y se hace pública esa relación pues entonces los correrán a los dos, por cuestiones de ética en las organizaciones. En otras, existen políticas que impiden el hecho de que familiares trabajen en la misma empresa, y si por ejemplo se te ocurrió casarte con un compañero de trabajo, pues lo más probable es que uno de los dos tenga que buscar otra chamba. Y hasta suena lógico, ya que por salud mental es mejor trabajar en diferentes organizaciones, ya que algunas personas no tienen la capacidad para trabajar en conjunto con su pareja y estando en lugares diferentes, evitan pleitos innecesarios.
Pero también hay Instituciones en las que hablan que la familia es lo más importante y pretenden defenderla a capa y espada... Y en el proceso, pues terminan siendo incongruentes.
Conozco una Institución que está dirigida por personas que son rígidamente católicas y entonces ellos mismos promueven la idea de que el hombre debe ser el proveedor del hogar y la mujer estará a cargo del cuidado de los hijos, ya que lo lógico será tener todos los hijos que Dios te mande... No importa si son 4, 5, 6, 7 ó más hijos, y evidentemente la mujer aunque quisiera dedicarse a otra actividad pues no podrá hacerla. Sin embargo, esas mismas esposas cuando les hablan de que en el lugar en donde trabajan sus maridos, la familia es el valor más importante, suelen responder "Pues si es así, quiero ver a mi esposo!. Sale muy temprano de la casa por que tiene juntas, regresa tarde, ya que sus actividades no le permiten salir temprano y además está por lo menos dos días de la semana de viaje... Y si fuera poco, pues los fines de semana se la pasa viendo Consultorías, para obtener mayores ingresos y como se darán cuenta en casa ya ni lo vemos"...
En esa misma institución no está permitido divorciarse, y vaya que las estadísticas dicen que casi el 50% de los matrimonios se están divorciando. Entonces, quien trabaje ahí deberá pertenecer a la otra mitad que no se divorcia, porque si se les ocurre tener un problema conyugal pues estará en riesgo su trabajo.
Sin embargo, hay situaciones en las que no se pueden evitar las diferencias conyugales, ya que no se puede ir en contra de la naturaleza, por lo que si eres uno de los privilegiados que trabajas en esa institución te quedarán tres alternativas:
La primera, se dará en caso de que legalmente te divorcies, y entonces el siguiente paso será proceder a la nulidad eclesiástica del matrimonio, no por convicción ni por motivos que uno tenga, si no porque en tu trabajo te lo exigen ya que el divorcio legal no cuenta. Nadie se puede enterar de que ya estás divorciado mientras el proceso de nulidad no termine, sólo conocerá tu situación un jefe (de alto rango) y el capellán, para que te apoyen con el proceso de nulidad. Más vale que en este interin no se te ocurra salir con alguien ya que para ellos estarás cometiendo adulterio y se puede armar un escándalo y además te podrían despedir del trabajo...
La segunda opción es menos dramática, ya que será "Guardar apariencias", es decir, no dices nada de tus problemas y haces a "escondidas" lo que quieres con tu vida, intentando ser muy cauteloso de que no te cachen, entonces, ante ellos aparentas que sigues teniendo un matrimonio. En este caso aseguras tu trabajo y a la única que lastimas es a tu mujer, pero como bien dicen "ojos que no ven, corazón que no siente"...
Y por fin la tercer alternativa que aplica en el caso de divorciarte, en ésta sólo te queda buscarte chamba en otro lado y salirte de esa Institución en la que eres Incongruente. Para llegar a esta decisión, deberás haber pasado por una etapa en la que te das cuenta, que para ellos no es tan relevante tu capacidad ni tu crecimiento profesional ya que siempre te frenará el estar divorciado y eso hará que gente menos capaz que tú suba de nivel, ya que por tu situación personal eres Incongruente y no puedes ocupar puestos de mayor rango...
Y realmente ¿quién es más incongruente?...
Sinceramente me da pena que existan empresas en las que gente valiosa y con un gran potencial por desarrollar en ellas, tengan que buscar trabajo en otro lado por estas razones de índole personal, ya que lamentablemente el divorcio es una realidad actual y mundial, y me cuesta trabajo creer que a estas alturas, se pueda tapar el sol con un dedo...

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